lunes, 29 de noviembre de 2010

El sólo hecho de abrir y cerrar la puerta de mi casa me convierte en un ícono.






Un cuerpo que se estructura en el interior de una red discursiva, es un signo que ha renunciado a su bidimensionalidad: un cuerpo significante que vendría a investir el proceso de abstracción continua y generalización del campo social.
Negociación es un “quiebre” en ese proceso lineal, en ese conjunto ordenado de secuencias fijas, actividades y comportamientos socialmente esperados y aceptados.
El cuerpo como operador del quiebre en una cadena de conductas. Apuesta a la aproximación mimética de otros cuerpos y otros comportamientos a través del intercambio y el reenvío.



Existe la posibilidad de activar trayectos prohibidos (sustituir lo que no hay que mirar, erguirse como ícono, como pantalla, en el mismo punto donde otro trayecto ha sido suspendido).


Las condiciones de producción/difusión/visibilidad de Negociación se vuelven así muy complejas y evidencian un desajuste con los fenómenos discursivos de nuestra sociedad, sobretodo con el discurso-arte.
Negociación es un documento vivo de este desajuste, no representa nada, presenta solo un punto pivoteando sobre la linealidad de este proceso.

apuntes
V. M, marzo 2009

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